lunes, noviembre 02, 2009

La impunidad y la desfachatez

Razones
Jorge Fernández Menéndez
29-Oct-2009

Algo no funciona en nuestros partidos y particularmente en nuestra izquierda: Martín Esparza, en pleno conflicto por la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, está ocupado en remodelar su rancho en Hidalgo, donde cría caballos criollos. Andrés Jr., el hijo de López Obrador, se ufana de sus tenis Louis Vuitton de mil dólares, de sus viajes en yate a Nueva York, de sus amigas y diversiones en Facebook y Twitter, también le alcanza para criticar allí a los periódicos y a los dirigentes del partido en el que supuestamente milita su padre. Los edificios que administra y construye la gente de René Bejarano deben ser desalojados porque están a punto de caerse, pero el ínclito René se puede dar el lujo de regalar despensas al SME, de estar en actos públicos con Flavio Sosa y Esparza, además de gozar de cada vez mayor peso en el lopezobradorismo. Claudia Sheinbaum sigue inaugurando casas, en realidad, oficinas operativas de ese mismo movimiento, ya van 46 y seguirán muchas más. Adán López, aquel patán que arrojó unos billetes falsos al rostro de Javier Lozano, nos cuenta el periodista Rubén Cortés, tiene una larga historia de chapulín político que le ha permitido, en nueve años, ser madracista, foxista y lopezobradorista, toda una demostración de congruencia política. Y uno no puede menos que preguntarse de dónde sale todo ese dinero, ese desprecio hasta por las formas más elementales de la legalidad y de la política.

En buena medida es por la impunidad. Mañana el IFE dará a conocer oficialmente el dictamen mediante el cual exoneran al PRD de haber recibido dinero del empresario Carlos Ahumada en las elecciones de 2003, como resultado de una investigación de más de cinco años, luego de las denuncias presentadas por priistas y panistas, por los famosos videos que mostraban a los entonces funcionarios y dirigentes del partido, René Bejarano y Carlos Imaz, entre otros, llevándose cientos de miles de dólares de las oficinas de Ahumada. Nunca se ha sabido qué hicieron Bejarano e Imaz con ese dinero y las autoridades han sido tan estrictas en la persecución del empresario que decía ser extorsionado por esos personajes, que no han tenido tiempo ni voluntad para averiguarlo.

Pero tampoco, después de cinco años, lo ha hecho el IFE. La explicación que da el Instituto Electoral para exonerar del caso al PRD resulta absurda, aunque se hayan gastado casi 400 páginas con el fin de desarrollarla: dicen que las fechas en las que Ahumada cobró unos contratos en el Gobierno del DF no coinciden con las fechas en que entregó ese dinero a Bejarano e Imaz, por lo tanto, ese dinero no pudo ir al partido, como si ese pago de contratos fuera la única fuente de ingresos que tenía Ahumada. Por cierto, éste aseguro, en la entrevista que le hicimos en mayo, haber dado unos 200 millones de pesos a ese partido, además de haber pagado, entre otras muchas cosas, que incluían hasta viajes a Europa de algunos de sus dirigentes, la deuda que tenía el PRD con Televisa de las campañas de 2003. ¿Era tan difícil averiguar quién pagó y por qué medios esa deuda? Parece que sí, porque el IFE decidió que en ello no había delito alguno. Lo cierto es que con menos de eso se construyeron el pemexgate y el caso amigos de Fox.

Tampoco se ha averiguado qué sucedió con los 130 millones de pesos que se entregaron, vía las fracciones parlamentarias del PRD y otros partidos, además de las aportaciones de militantes e instituciones, al movimiento de López Obrador. Ni mucho menos a cuánto ascendió la reconocida aportación histórica, así se dijo, del SME, a ese movimiento. En realidad es un río de dinero el que manejan los partidos y este tipo de movimientos que le permite a sus dirigentes vivir durante años sin explicarnos siquiera de dónde vienen tantos de recursos, de qué viven y cómo pueden hacerlo tan bien. El caso de Bejarano es paradigmático: seis años sin trabajar, más un periodo supuestamente en la cárcel (en realidad, acomodado como en un resort para que pasara esos meses) y no hay un solo testimonio para saber de qué vive.

No me molesta en lo personal que el hijo de López Obrador calce tenis de doce mil pesos o que se divierta con sus amigas y amigos en un yate, viaje por el mundo ni que Bejarano pueda regalar 80 mil despensas a los trabajadores del SME.

Lo que debe haber es un poco de congruencia y si son personajes públicos explicarnos públicamente de dónde salen todos esos recursos. Pero no tendremos esas respuestas mientras las autoridades, todas, les permitan seguir actuando a tantos con tanta impunidad.

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Los paseos en yate, un hobby más de Andrés Manuel junior


Georgina Morett / Milenio

Mi costumbre de despertarme y leer los periódicos me hace daño, dice en Facebook.
De su servidumbre cita: le expliqué a mi muchacha lo de los impuestos y se indignó.

"Le explique a mi muchacha lo de los impuestos y esta mas indignada q yo. Si todo el pais entendiera seria muy diferente”, escribe Andrés Manuel López Beltrán, quien tiene entre sus hobbies pasear en yate con sus amigos.

El hijo del ex candidato presidencial tiene mil 273 amigos en Facebook a quienes les muestra sus 87 fotos en distintos antros, en Nueva York y en sus paseos en yate, pero también en Twitter platica de los impuestos y de sus relaciones con la servidumbre

Y por cierto los hace con mala ortografía: “Neta q d q habla la gente q defiend el internet en el senado?Minimo preparence si van a representar a una comunidad.No m siento representado”.

Al leer sus comentarios algún quisquilloso podría confundirse respecto a si se trata del hijo del ex jefe de Gobierno o del hijo del ex presidente Vicente Fox, ya que escribe: “Creo q mi costumbre d despertarme y leer los peroodicos, en estos tiempos lo unico q m hace es dano. En serio necesito esas vacaciones”.

Andrés Manuel López Beltrán, quien según su perfil nació el 21 de agosto de 1986 y busca “amistad, citas, relaciones esporádicas, lo que sea” en su página de Facebook, hizo fuertes críticas en Twitter a los legisladores del PRD en el momento en que se discutían los impuestos:

“No entiendo para q gastan saliva los diputados del PRD si d todos modos no los toman en cuenta y los van a mayoritear. Ser parte legitima”, comenta y después se refiere al presidente de la Mesa Directiva del Senado, “Porq Navarrete le habla a la mesa como si fueran niños chiquitos? jajajaja Q le pasa? jajajajaja son twitteros no mensos”.

El hijo mediano de Andrés Manuel López Obrador también se refiere a temas internacionales en sus pláticas, y en específico habla del presidente de Estados Unidos: Barack “Obama esta cayendo este mes de mi gracia. Primero acepta el nobel y ahora baila con thalia”.

El hijo del ex candidato presidencial quien tuvo como lema “primero los pobres”, escribe con cierta flojera de que tendrá que festejar el cumpleaños de su hermano menor en una reunión con tan sólo 300 personas.

Y también se refiere en Twitter a un tema polémico en el que hubo amplia participación de su papá.

Al comentar que en la escuela “lo mas divertido d mi clase fue cuando el maestro se cayo d la silla mientras unos companeros exponian sobre Juanito”.

Y como representante de la generación que creció con internet, sostiene diálogos de cómo López Obrador empezó a utilizar el Twitter e incluso asegura que “salio buen twiteador. Jajaj Claro ahora es Lopez twitteador jaja”.

Y el muchacho, que posa en sus fotos en Facebook con distintas mujeres, la mayoría de ellas guapas, comenta: “Desde q mi papa tiene twitter mi guilty pleasure es ver quien lo sigue... Y lo cierto es q me da envidia q hayan tantas guapas.”

Y comenta la forma en que su papá ha avanzado en la tecnología: “Para mi papa ya no es suficiente subir letras ahora quiere audio. Desd q tiene twitter dedico mas tiempo al suyo q al mio”.

Redes sociales a las que tiene acceso gran parte de la población y que nos permiten observar alguna parte del perfil del hijo del ex candidato presidencial perredista; al menos los mil 273 amigos que tiene en Facebook acceden a sus fotos y sus comentarios, así como todo el que desee entrar a Twitter puede enterarse de sus opiniones.

- Claves

Los tenis

• La revelación sobre los tenis de 870 dólares, unos 11 mil 900 pesos, que usa el hijo de López Obrador fue recogida por gran cantidad de medios electrónicos y objeto de críticas de todo el espectro de comentaristas y conductores.

• Carmen Aristegui, a quien López Obrador señala como la única periodista que respeta, dijo al respecto: “La pregunta es, si son de Louis Vuitton, ¿cuánto cuestan unos tenis de Louis Vuitton?... Con el discurso que evidentemente enarbola su padre, pues es muy contrastante y chocante al final de cuentas. Y si no son originales, querrá decir que son pirata”.
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Source URL: http://www.milenio.com/node/310852

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sábado, octubre 31, 2009

Morir por unos tenis


Acentos


Diego Petersen Farah

2009-10-31


.En política, como en la guerra naval, lo importante no es el tamaño del misil sino dónde pega. Cuando el golpe es por debajo de la línea de flotación, es mortal. El asunto de los tenis de Andrés Manuel junior, que podría parecer algo nimio, trivial, intrascendente y hasta exagerado por la prensa, pegó al proyecto político de López Obrador donde más duele: en la credibilidad. Y la credibilidad, como la virginidad, sólo se pierde una vez, con la diferencia de que perder la credibilidad no tiene nada de gozoso ni de divertido.

Por supuesto que el tema no son los tenis, ni la marca ni lo que cuestan, ni siquiera quién pompó zapatitos quién pompó. Es un asunto estrictamente simbólico. La política está hecha de representaciones. Es, ante todo, una puesta en escena, y Andrés Manuel lo sabe como nadie. La foto del Peje con la viejita pobre que llora en su hombro es una representación de la esperanza de los que nada tienen; la foto de Andrés Manuel con la guirnalda de flores y un niño abrazado mientras mira al cielo es la puesta en escena de la confianza en un futuro mejor; la foto de López Obrador encabezando la marcha o el mitin es la escenificación del liderazgo, de la firmeza, de la conducción; la foto del Pejejunior con unos tenis de 800 dólares en un mitin de izquierda para protestar contra la reforma fiscal y denunciar los altos sueldos de los políticos es la representación de la incongruencia, la frivolidad y el engaño.

Lo que vino después fue el agua que entró por el boquete del misilazo: las fotos de Facebook corroboraron que la interpretación de frivolidad e incongruencia eran correctas: no sólo vive exactamente igual que aquellos a los que critica su padre en cada discurso, sino que además lo alardea. El trato a la servidumbre, según se revela es los mensajes de Twitter, es el mismo que tendría cualquier niño bien de las Lomas en México, San Pedro en Monterrey o Colinas de San Javier en Guadalajara. Peor aún, es justamente el comportamiento que la izquierda hubiera esperado y criticado de los hijos de Vicente Fox o de Martha Sahagún. Touché.

El caso emblemático de la construcción de las representaciones es la roqueseñal. Cuando traté por primera vez a Roque Villanueva me encontré con una persona absolutamente distinta a la imagen social que se había construido en torno a su persona. Aquel economista inteligente, agradable y de modales finos nada tenía que ver con el de la imagen que construyó la foto, la de un Roque vulgar, atrabancado y bruto. La fotografía en portada de La Jornada, unida a la información de que el IVA había pasado de 10 a 15 por ciento, se convirtió en la representación de la violación a todos los mexicanos y el diputado Villanueva era la imagen viva del político violador. Ahí terminó su carrera; no podría ser candidato a nada porque la foto lo destruiría. Lo mismo sucederá con las fotos de López junior: no hay manera de que en la siguiente elección a la que se presente Andrés Manuel López Obrador las fotos de su hijo con tenis de nuevo rico, o en el yate con dos chavas en bikini, no se conviertan en el centro de la campaña.

Los juniors son un tema difícil para los políticos. Desde el orgullo del nepotismo de López Portillo, pasando Miguelito de la Madrid, el hijo de Zedillo y los de la pareja presidencial, los foxitos y los sahaguncitos (Salinas tuvo unos hermanos tan desastrosos que de los hijos nadie se acuerda), todos han protagonizado en algún momento escándalos mediáticos. La razón es sencilla: si los adultos, hasta los que parecen más equilibrados psicológicamente, se marean con el poder, para los hijos el mareo es mucho mayor. No tienen elementos para procesar y distinguir lo que son ellos y lo que es el puesto político y terminan, inevitablemente, borrachos de poder.

Un hijo no tiene por qué compartir las ideas de su padre. Son personas independientes, con formaciones distintas, en momentos distintos. Es más, lo extraño sería que compartieran completamente la forma de ver el mundo. No se trata de que salga El Pejejunior a decir que lo que dice El Peje mayor es una bola de burradas. Si él no cree, como parece, en la austeridad republicana y en la medianía juarista que predica su padre, no hay ningún problema. Hay hijos de empresarios que creen que lo que hacen sus padres es explotar al pueblo, y hay hijos de líderes obreros (y líderes obreros) cuya única ambición en la vida es imitar a los que ellos llaman explotadores. Esto es, Andrés Manuel junior tiene todo el derecho de vivir como quiera, de pensar como quiera y de exigir que se respete su vida privada. Pero no es la forma de pensar y de vivir del hijo lo que va a hundir a López Obrador, es la representación, y en el mundo simbólico poco importa si es falso o verdadero.

Todos los políticos tienen en la familia su talón de Aquiles; Andrés Manuel no es la excepción. Los políticos, como los peces, mueren por la boca. El Peje, paradójicamente, podría morir por los pies, por unos tenis, porque difícilmente se levantará de ésta.

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lunes, octubre 19, 2009

El fin de AMLO


El liderazgo autoritario, vertical y mesiánico de Andrés Manuel López Obrador —como lo conocimos desde 2000—, llegó a su fin de manera formal el pasado jueves, durante la marcha del SME.

Pero un día después, el viernes 16, buena parte de los jefes reales y visibles de la llamada izquierda mexicana dieron forma al decreto político que relega a AMLO del liderazgo único, y lo convirtió en uno más del complejo muégano —tradicional dulce mexicano que simboliza la unidad—, de grupos que enarbolan las banderas de la izquierda.

Ese viernes 16, en reunión secreta, los jefes nacionales del PRD, PT y Convergencia —y gobernantes como Marcelo Ebrard—, pactaron una impensable “reestructuración del Frente Amplio Progresista (FAP)” , a cuya cabeza quedó Manuel Camacho Solís, quien coordinará a los ideólogos que le darán forma al proceso de reunificación de la izquierda mexicana.

Los reacomodos que supone la refundación del FAP, el relevo en los liderazgos mesiánicos y, sobre todo la decisión de caminar como un solo partido en las elecciones de 2010 a 1012 —incluida la presidencial—, anuncian un cambio radical en el terreno de la izquierda partidista, cuya estructura pasará del verticalismo autoritario a la formación horizontal e incluyente. ¿Qué quiere decir esto? En efecto, el fin de liderazgos como el de AMLO, que eran el centro de todas las decisiones en un partido o grupo político. El primer paso se vio en la marcha del SME.

El nuevo FAP será el instrumento que procesará la unificación, las alianzas y estrategias, el marco general en el que se decidirán las políticas y el trabajo legislativo y, sobre todo, la ruta rumbo a la lucha electoral. En realidad el más importante es el último de los puntos: procesar los objetivos electorales. ¿Por qué? Porque de ahí saldrá el candidato presidencial del FAP para 2012. Curioso que en la enésima reunificación de la izquierda, de nueva cuenta sea el PRI el eje. Cárdenas unificó a las izquierdas desde el FDN en 1988 y creó el PRD en 1989; AMLO lo reagrupó en 2006 cuando casi gana el poder presidencial, y hoy, la dupla de Camacho-Ebrard podría ser el nuevo artífice de la reunificación que —de confirmarse— llevaría a Ebrard a la candidatura presidencial en 2012.

Sólo un dato curioso, de memoria y congruencia elementales. ¿Qué no fueron Camacho y Marcelo quienes bajo el salinato persiguieron y aplastaron al naciente PRD? No aprenden.

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viernes, junio 19, 2009

Iztapalapa


Por Carmen Aristegui F.

A escasas tres semanas de que se desarrolle la jornada electoral intermedia del 5 de julio en el país, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió un polémico fallo que no sólo pone en jaque la paz de las elecciones en la demarcación más grande de la capital, sino que ha colocado al borde de una fractura formal al Partido de la Revolución Democrática y a su ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Iztapalapa ha sido la principal arena de la disputa entre los grupos del PRD. En la más poblada de las delegaciones se dirime la supremacía de una de las dos corrientes predominantes en la izquierda nacional y se dirime también si hay cabida, o no, para ambas dentro de la tercera fuerza política del país.

El galimatías provocado por el Tribunal, con un fallo inapelable, los ha puesto en pie de guerra en una confrontación que de tan virulenta no se compara con la que pudieran tener con cualquier otro partido o adversario fuera de ahí. La resolución no ha hecho más que empujar al despeñadero a este partido que, por demás, ha caminado en el filo de éste desde hace ya demasiado tiempo. La pregunta que ronda es si el máximo órgano de justicia electoral hizo lo que hizo en una acción deliberada para dañar a unos y favorecer a otros en un momento clave y de definiciones. Si lo hizo, como muchos presumen, con cálculo político y con afán de definir esa disputa por razones extrajudiciales, a través de un fallo de dudosa consistencia jurídica, estaríamos simple y llanamente ante un hecho de proporciones incalculables.

Cabe preguntar si acaso el Tribunal -que es considerado como parte de la "mafia que gobierna a este país", según palabras de López Obrador- encontró aquí la oportunidad certera y demoledora para precipitar el débil castillo que mantenía bajo sus siglas a los miembros del PRD. Quienes forman parte de este Tribunal han sido atacados, injuriados y vilipendiados constantemente por López Obrador y la corriente que lo acompaña. No tendrían por qué tener simpatía por el ex candidato presidencial. De eso no hay duda, pero de ahí a que por ésa u otras razones hayan decidido intervenir y modificar el fallo dictado por el Tribunal Electoral del Distrito Federal que dio el triunfo a Clara Brugada y tumbarle la candidatura -con las consecuencias previsibles que estamos viendo en estos días-, debería haber una gran distancia.

Si, efectivamente, estamos ante una intromisión indebida y hasta perversa del Tribunal, ese solo hecho haría de ese cuerpo colegiado un ente indigno de la alta responsabilidad que le fue conferida. Estaríamos frente a un hecho más en el drama de la política nacional encarnado ahora por el máximo Tribunal. Si los magistrados intervinieron con intenciones aviesas para descarrilar lo que quedaba de los equilibrios en el PRD, lo están logrando. Con medidas insospechadas, los que han visto perder la candidatura en este enclave han mandado señales que producen una enorme confusión. Se ha generado un enredo tal que es imposible saber en qué parará esta elección y los niveles de enfrentamiento que desencadenará.

Una salida desesperada para recuperar el barco perdido fue la que ideó -al vuelo- López Obrador durante el mitin del martes en Iztapalapa. En un discurso desaforado dio instrucciones, acomodó candidaturas e hizo pasar de la euforia al pasmo a la multitud que oía de los retruécanos por los que habría de pasar para lograr que Brugada finalmente llegue a la delegación. Sin consultarlo, dio por hecho que Marcelo Ebrard enviaría a la Asamblea la propuesta de Brugada para sustituir al candidato ungido, el del PT, para tomar la estafeta una vez que haya obtenido un triunfo que no sería de él, sino del movimiento y de la candidata defenestrada que estaría presente en la elección a través de lo que algunos han llamado con humor una candidatura subrogada.

López Obrador mostró un talante inapropiado, excedido y que habrá causado regocijo entre sus detractores. Los magistrados, por su parte, sienten ya el peso de las críticas. En la sesión del miércoles uno de ellos, Flavio Galván, tuvo que enunciar, para negarlas, las principales acusaciones: "...jueces corruptos, jueces vendidos, jueces partidistas, influenciados por la política". En esta historia, cada quien tendrá que hacerse cargo de lo que haga y de lo que diga. Así sea al calor del mitin o al calor de una resolución judicial. A Iztapalapa, por lo pronto, se le ha convertido ya en un polvorín.

El verdadero Andrés Manuel


Denise Maerker

Atando cabos

19 de junio de 2009

¿La derrota lo cambió o sólo exacerbó su peor parte?

¿El Andrés Manuel que vimos el martes en Iztapalapa es el mismo que logró que 15 millones de mexicanos lo eligieran en el 2006? ¿Ese hombre de semblante duro, actitud desafiante y estrategia arrogante es el que conquistó a millones durante años de campaña? No podía dejar de hacerme esas preguntas mientras veía y reveía las imágenes del mitin de Iztapalapa. ¿Nos engañó o es otro? ¿La derrota lo cambió o sólo exacerbó su peor parte?

Pero, ¿qué es lo que vimos? De entrada, el gesto, desafiante y satisfecho. Mientras compartía su plan genial para burlar la decisión del Tribunal Electoral, Andrés Manuel se veía eufórico, parecía decirnos que a él a no se la va una, y que si algo se le pone en el camino, él siempre encuentra la forma de darle la vuelta. Y puesto que se trata de él, no importa si la salida es estrafalaria y antidemocrática, es válida porque es suya. Así de simple. Luego, el tono humillante.

Humilló a Juanito sin necesidad. —Porque él no se la va a creer— decía señalando despectivo al candidato del PT. —Él sabe que si gana es por nosotros—. Humilló también a Marcelo Ebrard al darle públicamente órdenes. Humilló a los diputados locales que sin haber sido electos ya recibieron instrucciones de cómo votar. Y los electores, que dudan entre ir o no ir a las urnas, deben haber recibido el mensaje: ni se molesten, ya todo está resuelto sin su participación.

¿Teníamos indicios de que López Obrador era así? Quisiera decir que no, pero la verdad es que sí; rasgos que sin duda la derrota ha acentuado: su desprecio por quienes marcharon contra la inseguridad, su “cállate, chachalaca”, la tolerancia con los suyos, la intolerancia con los otros, su decisión de no ir al primer debate, las encuestas inventadas. Yo no les di la importancia que tenían, y es mi deber aceptarlo públicamente, pero otros sí lo hicieron. Y no me refiero desde luego a sus eternos detractores o a enemigos viscerales. Gabriel Zaid, una semana antes de las elecciones, escribió: “No hay que votar por López Obrador, porque es un carismático que se cree indestructible, con todos los peligros de un ego temerario al volante”. Lo vio Enrique Krause que escribió el articulo El mesías tropical. Lo vio Federico Reyes Heroles.

Sigo pensando que López Obrador entiende un México que los demás no ven, que su diagnóstico sobre el país y sus males era el mejor. Pero ¡qué equivocada estaba cuando en Tercer Grado, unos días antes de la elección, a la pregunta de si López Obrador aceptaría una derrota, respondí que sí!

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domingo, abril 19, 2009

La impunidad de AMLO

Vuelta prohíbida
Néstor Ojeda
2009-04-19•

Recientemente se definió el destino del primer gran protagonista de los videoescándalos que han ocurrido en México en los últimos años. Se trata de Gustavo Ponce, el ex secretario de Finanzas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien fue sentenciado a ocho años de prisión por lavado de dinero.

Ponce fue grabado jugando en los salones VIP del casino Bellagio en Las Vegas, apostando a cuenta del empresario Carlos Ahumada, autor intelectual y material de los videoescándalos y quien ha revelado que esos viajes formaban parte de la trama de corrupción entre el gobierno de El Peje y los constructores del Distrito Federal.

Hoy, mientras Gustavo Ponce está en la cárcel, López Obrador sigue en campaña por todo el país, convocando a derrocar al gobierno federal, pretendiendo imponer su voluntad a los partidos que lo apoyan y postularse por segunda ocasión a la Presidencia de la República.

Y hasta la fecha, López Obrador sigue siendo intocable. Todos los partidos han denunciado la dudosa procedencia de los recursos con los que ha financiado su movimiento y las autoridades electorales no hacen nada.

Los consejeros del Instituto Federal Electoral alegan vacíos en la ley para no actuar contra el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal que, lo saben propios y extraños, mantiene a sus colaboradores, sus giras, mítines y demás movilizaciones con dinero presuntamente proveniente de las arcas de los gobiernos de Zacatecas, Guerrero, Distrito Federal y hasta de los ayuntamientos donde gobierna el Partido de la Revolución Democrática.

Como van las cosas, las próximas elecciones intermedias y las presidenciales de 2012 van a ser más que un ejercicio democrático una guerra sin cuartel entre candidatos y partidos manchados por la sombra de la corrupción y la inmoralidad.

¿Y el árbitro de la contienda? ¿Y el IFE? Bien gracias. Pero quizás es mucho pedir elecciones limpias y confiables a una institución que, por desgracia, está herida de muerte. Así que lo único que los mexicanos pueden esperar es que un golpe de suerte haga que la próxima elección presidencial tenga un ganador claro y contundente, para evitarnos los conflictos poselectorales anunciados por la incompetencia del árbitro y la ambición de AMLO.

nestor.ojeda@milenio.com

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domingo, marzo 22, 2009

Andrés Manuel, con la mira de nuevo en Los Pinos

Lo que ya parece un hecho es que Andrés Manuel López Obrador buscará una vez más llegar a Los Pinos. Y para ello puso en marcha todo un plan para sumar al movimiento que, por cierto, él encabeza, a no menos de 15 millones de simpatizantes. ¿Cómo le hará?, ahí está el asunto. Pero lo que sí se sabe a bien es que ya dio los lineamientos para alcanzar la meta en 2012, año en el que también, por cierto, es la elección presidencial. Fue en la llamada Convención Nacional de Comités Municipales del “gobierno legítimo”, donde se comenzó a afinar la maquinaria que impulsará las aspiraciones del tabasqueño. Se espera que reuniones como la de ayer, a la que asistieron unas 10 mil personas, se repitan de manera sistemática. Pero también resultó por demás interesante que al encuentro llegó Marcelo Ebrard, quien ofreció todo su apoyo para el movimiento. Hubo aplausos en el Deportivo Reynosa para ambos suspirantes, quienes al parecer no se quieren perder de vista uno del otro.

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domingo, agosto 03, 2008

Hasta la muerte


Ricardo Alemán

Itinerario Político

03 de agosto de 2008

AMLO y MEC, ante parricidio o filicidio

López Obrador, león viejo; Marcelo, joven

Los dos más aventajados presidenciables del PRD, AMLO y Marcelo Ebrard, viven los previos de una guerra política que podría terminar en parricidio o en filicidio.

Es decir, que el hijo político de AMLO —porque está claro para todos que Marcelo le debe la vida política al tabasqueño— podría verse forzado al parricidio político como único camino posible para cumplir sus legítimas ambiciones. Eso, claro, si no es que su padre político —porque sin AMLO, el jefe de Gobierno no sería nada en la clase política—, decide sacrificarlo para buscar por segunda ocasión la candidatura presidencial.

Basta con echarle un mirada a lo ocurrido entre AMLO y su padre político, Cuauhtémoc Cárdenas. Por ahí del primer trimestre de 2002, en este espacio advertimos que López Obrador preparaba un parricidio político, como única salida política posible para convertirse en jefe del PRD, jefe de la izquierda y luego, candidato presidencial. Contra muchas voces que en el extremo nos insultaron, el pronóstico se cumplió puntual y, en efecto, AMLO acabó por matar a su padre político, Cárdenas, al que le debía todo.

Hoy los papeles se invierten y Ebrard asiste a esa disyuntiva. Son muchos los indicios de que la historia podría repetirse: que Marcelo acabará con su padre político. Porque en política, igual que en la sociedad de algunos felinos —como los leones—, los padres y los hijos estorban para mantener o alcanzar el poder. Y en política lo que estorba —padres o hijos— debe ser eliminado.

AMLO, LAS DEBILIDADES

Y decíamos que los papeles se han invertido porque si bien hace un sexenio Cárdenas era el candidato presidencial derrotado aún así seguía siendo, sin duda, el jefe moral y real del PRD. Pero su hijo político, AMLO, tenía en sus manos el centro de poder real, la poderosa jefatura de gobierno del DF, lo que le permitió imponer sus reales a partir del poder real. Hoy, López Obrador es el candidato presidencial derrotado, pero sigue siendo el jefe moral y real del PRD. Pero Ebrard tiene en sus manos el poder real, la jefatura de gobierno del DF, desde donde hace todo para imponer sus reales.

Y no son pocos los que dicen que si Cárdenas se mantuvo con vida hasta en tres candidaturas presidenciales, López Obrador sigue vivo y tiene posibilidades “por lo menos una oportunidad más”. Tendrían razón si de edades cronológicas se hablara. Pero el problema es que en política los años no son lo mismo. Entre 1988, 1994 y 2000, se vivía el nacimiento, infancia y juventud del PRD, años que no son comparables —por mucho—, a 2006 y menos lo serán a 2012, en donde el PRD entra a su madurez.

En realidad, López Obrador está más cerca de la imagen de león viejo que estorba que de la imagen que en 1988, 1994 y hasta en 2000 mostró Cárdenas, tiempos en los que parecía y era el jefe joven, todopoderoso, fundador de la manada de los amarillos.

Pero además, debemos recordar que también entre los políticos los años no pasaban en balde, y que en el caso de AMLO, su efecto es notorio y repercute en las decisiones políticas. ¿Cuándo tuvo López Obrador sus mejores momentos? Por un lado, en 1996, cuando negoció con Zedillo su llegada —la de AMLO— a la jefatura del PRD y la negociación para la gran reforma electoral de ese año; y por el otro, cuando a pesar de lo ilegal de su candidatura, volvió a negociar con Zedillo que lo hicieran candidato a jefe de Gobierno del DF. Y la tercera, claro, cuando impuso mediante una desigual negociación su control absoluto en el PRD, en 2005.

¿Cuándo AMLO ha tenido sus peores momentos? En los previos a julio de 2006, cuando en lugar de negociar con los dueños del gran capital el respeto electoral, se enfrentó a ellos y los amenazó con perseguirlos; cuando chocó contra Fox, en lugar de negociar un pacto de no agresión; cuando inventó la gran farsa del fraude, muy caro para él y su partido, y que hoy tiene al PRD y a sus aspiraciones en la lona; y cuando se aventó la puntada de decretar que su proyecto era el de derrocar al gobierno de Calderón, por cualquier vía.

López Obrador parece más león viejo, que perdió los reflejos y la capacidad de crear, negociar, dialogar y acordar, con lo que le deja todo el espacio a los leones jóvenes, como su propio hijo, Marcelo, que pretende quedarse con la manada y con el poder. Aún así, como buen león viejo, dará la batalla, pero con pocas posibilidades.

Marcelo, las fortalezas

Una de las principales fortalezas —en realidad la fortaleza— del jefe de Gobierno es su cargo; la segunda posición política y de poder económico, luego de la Presidencia de la República. El hecho de que haya gastado 45 millones de pesos —de los ciudadanos— sin control, sin permiso y sólo para financiar una parte menor de su campaña presidencial, nos habla del tamaño de las ambiciones y la fuerza que impone ya a sus decisiones políticas el jefe de Gobierno.

Es claro que a Ebrard le urgía borrar, lo más rápido posible, el impacto por el caso New’s Divine. Y claro, qué mejor que con la consulta petrolera. ¿Y cómo se mantiene ese ruido mediático? Dinero público. Dinero para gorras, playeras, boletas electorales, spots, mantas, pasacalles, anuncios en radio y televisión.

Ebrard ha gastado eso y muchos millones más, en playas artificiales, pistas de patinaje artificiales, masivas fiestas de 15 años, espectáculos en el Zócalo, museos de dizque arte; en vender su imagen como la de un político ocupado y preocupado por los pobres, los problemas sociales y, por supuesto, que es capaz de conducir la más grande ciudad del mundo, lo que lo pondría como el hombre capaz de conducir los destinos nacionales. Su imagen ha crecido como la espuma porque en el fondo lo que está en juego es la popularidad.

Y es que la lucha final entre AMLO y Marcelo la definirá no una revisión de las capacidades de uno y otro, de las habilidades como gobernantes, como políticos, de sus aciertos y, sobre todo, de esa sensibilidad como estadistas. No, la decisión de quien será al final de cuentas el aspirante presidencial de los amarillos, entre AMLO y Marcelo, será una decisión entre el que sea más popular. Es decir, al más rancio estilo de la política ratonera.

Pero existe una gran diferencia entre el potencial de Marcelo y el de AMLO. Resulta que el primero tiene todo por hacer desde su posición como jefe de Gobierno —sobre todo en una ciudad que reclama arreglos por todas partes, desde la seguridad, impartición de justicia, vialidad, caos vial y ambulantaje, pasando por el crimen organizado y el narcotráfico…—, lo que le reserva cuatro años de una popularidad casi a placer —siempre y cuando no salga con otra estupidez como la del New’s Divine—, en tanto que AMLO no tiene banderas para mantener su campaña.

La única bandera de López Obrador es el petróleo, la cual ya agotó no por las propuestas o resultados positivos a partir del ejercicio de la política, sino porque se mostró a tal grado radical, que le salió contraproducente su radicalización. Hoy la reforma petrolera es prácticamente un hecho, lo que agotará la única carta de AMLO y del PRD, en tanto que Marcelo sigue ganando terreno. Y puede llegar al final como el único candidato con vida. Al tiempo.

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